Comer bien es solo una parte: hábitos que construyen salud

Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, muchas veces lo primero que nos viene a la cabeza es la alimentación. Y sí, lo que comemos importa. Mucho. Pero una alimentación saludable no funciona de manera aislada.

Nuestra salud se construye a partir de un conjunto de hábitos que se relacionan entre sí: cómo comemos, cuánto nos movemos, cómo descansamos y cómo gestionamos el estrés.

¿Qué entendemos por una alimentación saludable?

No necesitamos buscar alimentos milagrosos ni seguir dietas extremadamente restrictivas. Una alimentación saludable puede empezar por algo mucho más sencillo: dar protagonismo a alimentos frescos y mínimamente procesados.

Frutas y verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y fuentes de proteínas de calidad pueden constituir la base de nuestra alimentación. El aceite de oliva virgen extra (AOVE), dentro de un patrón alimentario equilibrado, es también una de las grasas que podemos utilizar habitualmente.

Al mismo tiempo, conviene limitar el consumo frecuente de productos ultraprocesados, hidratos de carbono refinados, azúcares añadidos y alimentos con un elevado contenido en grasas saturadas.

Pero esto no significa clasificar constantemente los alimentos entre “buenos” y “malos”.

Significa entender que lo importante es el patrón que construimos en nuestro día a día.

Salud es mucho más que alimentación

Podemos cuidar mucho lo que ponemos en el plato y, sin embargo, olvidar otros pilares fundamentales.

Movernos

La actividad física regular forma parte de un estilo de vida saludable. Y no todo tiene que pasar por realizar entrenamientos intensos.

Caminar, subir escaleras, desplazarnos a pie, realizar ejercicios de fuerza o practicar una actividad que disfrutemos son diferentes formas de incorporar movimiento a nuestra vida cotidiana.

La clave está en encontrar una manera de movernos que podamos mantener en el tiempo.

Dormir

El descanso también forma parte del cuidado de nuestra salud.

Dormir suficiente y mantener, en la medida de lo posible, unos horarios regulares ayuda a que nuestro organismo disponga del tiempo necesario para recuperarse.

Por eso, cuando hablamos de hábitos saludables, el sueño no debería ocupar un lugar secundario.

Gestionar el estrés

No podemos eliminar todas las situaciones estresantes de nuestra vida, pero sí podemos prestar atención a cómo las gestionamos.

Reservar espacios para descansar, relacionarnos, desconectar, movernos o simplemente reducir el ritmo puede formar parte de nuestro autocuidado.

Y, cuando sentimos que la situación nos supera, pedir ayuda profesional también es una forma de cuidarnos.

No necesitamos hacerlo todo perfecto

Quizá este sea uno de los mensajes más importantes.

Un estilo de vida saludable no consiste en comer perfectamente, entrenar todos los días, dormir siempre ocho horas y no sentir nunca estrés.

La salud no se construye desde la perfección.

Se construye a partir de pequeñas decisiones que repetimos con suficiente frecuencia y que podemos integrar de forma realista en nuestra vida.

Por eso, en lugar de preguntarnos:

“¿Lo estoy haciendo todo bien?”

puede ser mucho más útil preguntarnos:

“¿Qué pequeño cambio puedo incorporar hoy y mantener mañana?”

Una fruta más.
Una comida con más verduras.
Volver a incluir legumbres.
Salir a caminar.
Acostarnos un poco antes.
Reservarnos unos minutos de calma.

Pequeños cambios que, sumados y mantenidos en el tiempo, pueden ayudarnos a construir hábitos más saludables.

Una mirada diferente

En SAiBE Nutrition entiendo la nutrición como una parte de algo más amplio: una forma de cuidarnos que debe poder convivir con nuestra vida real.

Porque cuidar nuestra alimentación es importante.

Pero cuidarnos es mucho más que comer bien.

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